sábado 13 de junio de 2009

Otro finde en Varkala...

Este fin de semana, me voy a dar otro paseo por Varkala. Esta vez sera sin la compania del Junior, aunque no estare sola. Todos los participantes y catalistas del IISE nos vamos de excursion para celebrar que ya hemos pasado el ecuador del curso (esperemos que no se nos ague la fiesta con el monzon).

Parece mentira que ya hayan transcurrido cinco meses desde que llegaran los participantes al campus. Y aun resulta mas inverosimil que solo os haya relatado nuestro primer mes. Se me ha acumulado la faena, pero no tiro la toalla. Tengo pendiente redactar la version sucinta de estos ultimos cuatro meses. Entre las muchas historias que ya no son noticia, quiero hablaros de un magico pais llamado Tansalesia, de nuestros pinitos en el mundo de la radio, de la visita de Theo, de mis primeros pasos envuelta en un sari y de mis experiencias como madre suplente.

Eso si, no sera hoy ni tampoco manana. Pero que nadie desespere: con paciencia, todo se andara.

domingo 24 de mayo de 2009

Backwaters

Este fin de semana, aprovechando la llegada del "turista", me escape del instituto el viernes por la tarde. Tras un incomodo viaje de tres horas, de pie y sudando la gota gorda en un compartimento abarrotado de indios e indias, me encontre con el Juni en la estacion ferroviaria de Alleppey.


Alleppey es el enclave desde el que salen los cruceros por los "backwaters" o canales de Kerala. Teniamos pensado darnos un pequeno lujo. Nuestro plan consistia en pasar un dia y una noche a bordo de una embarcacion tradicional o "ketuvallom", deslizandonos suavemente por las aguas mansas de los lagos y lagunas, rios y canales, que bordean la costa Malabar, formando un laberinto acuatico paralelo al mar Arabigo.


Contabamos con realizar un crucero bajo coste, aprovechando que estamos en temporada baja. Con lo que no habiamos contado es con la influencia del turismo local. Familias enteras, animadas por el mismo razonamiento que nosotros, afluyen masivamente a Alleppey para disfrutar de un fin de semana romantico (o en su caso, marchoso, pues algunos se traen hasta al pinchadiscos, montandose fiestas a bordo al puro estilo bollywood).


Todas las embarcaciones estaban ya reservadas, con lo que tuvimos que recurrir a un plan alternativo para disfrutar del fin de semana. Con la inestimable ayuda de Joseph, el recepcionista de nuestro hostal, pillamos una pequena embarcacion a remo para tres, si incluimos al remero. Por tan solo 700 rupias, nos paseamos por los backwaters durante siete horas.


La ventaja de escoger este tipo de barca es que se mete por todas partes, hasta en los canales mas estrechos, lo que te permite observar de cerca la vida de los riberenos. Sus vidas estan hechas de rutina, los mismos gestos se repiten cada dia y en cada casa.


En occidente, mil despertadores resuenan a las siete, miles de rostros somnolientos esconden su mirada en un periodico durante un viaje en metro con destino a la oficina, miles de coches se detienen ante un semaforo en rojo, miles de sistemas operativos se inician en un radio de quince minutos. Sobre las siete de la tarde empiezan a apagarse miles de monitores, miles de empleados se despiden de sus cubiculos y empiezan el viaje de vuelta a casa. De camino, unas compras en el supermercado de la esquina. Recalentamiento de comida en el microondas, telediario de las nueve, pelicula y cama.

Aqui, en el sur de la India, la vida tambien esta hecha de repeticion y ajetreo. La diferencia principal esta en que cada gesto gravita en torno al agua. Por la manana, las mujeres limpian el pescado en el rio, dandole vueltas en un cuenco de barro. Mientras unas cocinan, otras hacen colada. Retuercen energicamente la ropa para sacarle todo el agua, aporreandola despues contra una piedra de superficie plana. Unas barcas alargadas, cargadas de tanques de plastico negro, reparten agua potable entre las casas riberenas. Despues de la comida, mujeres y ninos lavan sus cacharros en el rio. Mas tarde, al caer los ultimos rayos de sol, se banaran en las mismas aguas. Con canas de fabricacion casera, pescaran su cena. De nuevo, el rito de la limpieza de pescado. Otro dia mas.


Nos gusto tanto la experiencia del barco que se nos hizo tarde para coger el tren hacia Varkala, pueblo turistico y costero donde se nos habia ocurrido pasar la noche. Como una es cabezona, nos fuimos de todas formas. Para la proxima vez, ya se que el viaje en autobus no es muy recomenbable: te sale mas caro que el tren, tarda una hora mas, y ni siquiera te deja en Varkala, sino el Kalampallam! De ahi nos toco pagar un rickshaw para dejarnos en la playa de Varkala, donde pasamos la noche en un hotelito por 300 rupias (por una habitacion que en Noche Vieja me costo 1200). Al dia siguiente nos enteramos de que se alquilaban cabanas de bambu por 150 rupias (el equivalente de 2 euros con 40 centimos).


Eso si, el problema de Varkala durante la temporada baja es que casi todos los locales estan cerrados, la marea alta se ha comido casi toda la playa y, como es monzon, las probabilidades de lluvia son altas. Y como es bien sabido, cuando llueve, pues te mojas. Por supuesto, no fuimos excepcion.


Mas fotos del fin de semana, gentileza del Junior:

Alleppey:

Humor hindu:


Backwaters:

Kingfisher:

Varkala:

Lagarteando:

Se acabo lo que se daba:

domingo 17 de mayo de 2009

A traves de su mirada

Bien es sabido que a menudo el arbol nos tapa el bosque. Llevo ya casi diez meses trabajando en el IISE y tiendo a olvidarme de lo increible que es este lugar.

Gracias a Juni y a traves de su mirada (y de su lente fotografica!), he vuelto a abrir los ojos y a reconciliarme con la belleza del enclave. Este fin de semana, por primera vez, me he tomado un descanso para disfrutar del atardecer en el lago. Pillamos prestado uno de los botes del instituto y juntos pedaleamos hasta la antigua presa.

Fue una experiencia increiblemente relajante y que me he prometido repetir pronto. Contemplar el instituto de lejos, desde la otra orilla, es un cambio de perspectiva que me ayuda a recordar lo que me impulso a vivir en la India y dedicarle un pedacito de mi vida a este proyecto.

Fotos del Juni, tomadas este fin de semana:


Detalles de mi habitacion:


"Jack Fruit":


Atardeceres en Vellayani:

jueves 14 de mayo de 2009

Adivina quien?

A partir de ahora, voy a tener que prestarle mas atencion a mi mundo onirico. Por alguna razon que mi logica no atina, algunos suenos magicamente se convierten en realidad. Cada cual decida si estas cosas pasan por casualidad, intuicion o premonicion.

Hace cosa de una semana, Jose me visitaba en suenos. Yo estaba de compras por Hong Kong, con mi amigo Theo, buscando una camara de fotos semi-profesional.

De escaparate en escaparate, voy caminando distraida en el laberintico emporio electronico, cuando de repente nuestras miradas se cruzan. Asomado a la barandilla del piso superior, me saluda un Juni casi tan sorprendido como yo. Como en la cancion de Cristina, hago chas y aparezco a su lado: "Pero, que haces aqui? No estabas en Asturias con tu madre?" - "Ya, pero echaba de menos Asia y me dio un pronto, ya ves... Pero tu no estabas en la India?" - "Pues si, pero se me ha entojado una Nikon y, como sonar es gratis, pues me he venido de 'shopping' a Hong Kong..."

Bueno, corto ya con el dialogo surrealista (en el que por cierto me entere de que el Juni se habia gastado 900 euros en el antojo de volar a la China: hay que ver lo detallista que es mi subconsciente) y vuelvo a mi realidad: la del miercoles 13 de mayo, ayer por la noche.

Mi amiga Nora me habia convencido para irnos las dos solas de cena a Kovalam. No es algo que hagamos a menudo entre semana, pero Nora estaba pasando por una mala racha y no me sorprendio que quisiera escapar del campus esa noche. Como tampoco es que sea muy dificil convencerme para ir de restaurante en primera linea de playa, acepte de muy buena gana.

Apenas nos habiamos sentado en la terraza que unas manos se posaron sobre mis ojos. Mis manos acariciaron las suyas: suaves, finas, casi femeninas, extranamente familiares. De camino al antebrazo, una munequera de goma detuvo mis dedos: "no, no puede ser... Juni, eres tu?"


Pues si, es el.

Y lo mas fuerte, es que en el rickshaw de camino a Kovalam, venia precisamente pensando en el...

Nota: infinitas gracias a Jose y a su compinche Nora, por darme el susto y tenderme la trampa. Vuestras exitosas confabulaciones me hicieron muy, pero que muy feliz.