sábado, 22 de octubre de 2011

Por fin se despertó la que dormía...

Este viejo blog, que lleva callado ya casi un año, parece más apagado que el Vesubio: pero ¿quién sabe? Escarbando en lo más profundo de sus entrañas, tal vez encuentre una gotita de magma aún caliente que me permita resucitar al muerto. En mis manos queda el milagro de revitalizar este blog, así que hoy me he propuesto volver a intentarlo.

Lo cierto es que tiempo para escribir no me ha faltado. Como ya comenté unas cuantas veces, mi trabajo como profesora de español me permite disfrutar de un horario ligero y de un calendario salpicado de vacaciones. De hecho, estas son tantas y tan prolongadas en la India que los periodos lectivos me saben a breves paréntesis para despertar de mis letárgicos descansos. Ahora mismo, llevo sin pegar golpe desde el dos de octubre y no se reanudan mis clases hasta el 31. Para entonces, seguiré con bastante tiempo libre pues sigo trabajando a media jornada y solo cuatro días por semana (uno más que el curso pasado). Con tanta ociosidad a mi disposición, pensaréis que habré aprovechado para escribir un libro, leerme la enciclopedia británica, sacarme un máster o una segunda carrera, explorar el país de cabo a rabo y hasta lo más profundo de sus tripas, aprender hindi o cualquier otro de los muchos idiomas que por aquí se hablan, tomar clases de yoga o empezar cualquier otro hobby o, cuanto menos, ponerme al día con mi acumulada correspondencia electrónica. Pues, ni eso.

Todas estas maravillosas ideas se me han pasado por la cabeza en repetidas ocasiones, pero ninguna ha llegado a materializarse. Por supuesto, tengo un buen repertorio de excusas para justificar mi total y absoluta inactividad (que si me puede la indecisión ante la infinidad de ofertas y la escasez de recursos, que si el país es demasiado grande y sus transportes demasiado lentos, que si hace demasiado calor o llueve a cántaros, que si no hay dinero para todo ni para casi nada, que si la rutina se ha apoderado de mis días y que si no se me ocurre qué contar, que si estos idiomas son ilegibles, que si a mí en el fondo nunca me ha gustado demasiado esto del yoga), pero la verdad pura y dura es que: sin presión, yo me amuermo.

Para muestra, mi blog es el mejor botón. A tanto ha llegado mi pereza, que no he subido ni un solo post desde aquel escuetísimo texto (más que un post era un “post-it”) que escribí por Diwali del año pasado: y ya solo faltan cuatro días para que la ciudad se vuelva a llenar de luces y de ruido. Peor aún: por no escribir, este año no he escrito ni mi tradicional decálogo de resoluciones tardías. Es más, ni siquiera he hecho el esfuerzo de formularlas mentalmente: creo que llegué a pensar en unas cinco, de las que con precisión recuerdo solo tres, de las que cumplí exactamente ninguna.

Y no es que no pasaran cosas durante este año y pico: las visitas de mis amigas Hélène y Ania, un viaje a Sri Lanka y otro a las playas hippies de Gokarna, mi brevísima carrera teatral en Ranga Shankara, el día a día de la escuela y de mis queridísimos alumnos, por nombrar algunas. Se han quedado muchas anécdotas en el tintero, de las que tal vez aún pueda recuperar alguna. La noticia más destacable de los tiempos recientes es que por fin tengo un pequeño círculo de amigas en Bangalore.

Llevaba meses (largos como siglos) echando de menos el tener amigas con las que quedar para hacer compras, ir al cine o tomar un café. Mis compañeras de trabajo son todas indias, casadas y con hijos, por lo que las suyas son amistades intramuros. Necesitaba tener a alguien con quien quedar, con quien animarme a salir de casa y, cuando ya lo daba por imposible, apareció Anaí. Ella también trabaja como profesora de ELE, es de Salamanca y recién acaba de estrenar nueva vida en esta ciudad, país y continente. Llegó a Bangalore el 20 de septiembre, que es mi cumpleaños, así que su amistad ha sido mi mejor regalo y doy gracias al de más arriba por habérmela enviado. Y por si con una Ana no tuviese suficiente, hace cosa de una semana llegó a Bangalore mi otra Ana, de Barcelona. Gracias a ellas, por fin tengo otro aliciente para salir por el centro, que no sea el de los aburridos trámites burocráticos de inmigración. 

Esta tarde hemos quedado para ver “Tango”, que no es la película sino una obra de teatro. Así que aprovecharé para hacerme una foto con una Ana a cada lado y alegrar este post con tres sonrisas.




PD: Por cierto, se me olvidaba hacer un pequeño anuncio publicitario. El recién nacido blog de Anaí es una lectura muy recomendable y podéis encontrarlo entre mis enlaces o aquí mismo. Le debo a Anaí el haberme contagiado las ganas de volver a escribir en este blog… y de ponerme las pilas, en general.

4 comentarios:

Cactus dijo...

Te estrenamos el reinicio con este comentario, para decirte que Ana ya ha acabado sus clases y que ya vamos pallá :P

Gracias por la recomendación, y hoy subimos sendas fotos de sonrisas, para que el mundo vea qué bien lo pasamooos!! :)

Sigue así, que es una sana y bonita costumbre (no he leído más que esta primera, ya me pondré al día :) )

(Y gracias por la recomendación... qué vergüenza... ñaaaa!!)

avistu dijo...

Menuda parrafada para decir "soy una vaga de narices" :P

(Publicidad subliminal: www.viajablog.com)

avistu dijo...

Menuda parrafada para decir "soy una vaga" :P

Isabel dijo...

Señor Avistu, es usted peor que un spam: ¿desde cuándo se dedica usted a hacerle publicidad "subliminal" a su viejoblog? No pierda el tiempo, ya sabe usted que este blog no lo lee nadie. Por cierto, ¡se le agradece su visita! :)