domingo, 24 de agosto de 2008

No todo son arañas...

El otro día os presenté a mi "mascota", la madre de todas las arañas.


La nuestra fue una amistad breve, pues desapareció de mi vida al día siguiente de su inesperada visita. Espero que le haya ido bien dondequiera que sus siete patitas le hayan llevado (no sé si os percatásteis, pero mi amiga era un arácnido discapacitado).


Hoy quiero presentaros a mi mejor amigo. Se llama gecko y le quiero mucho, porque se come los mosquitos que se me quieren comer a mí. También me gusta por su risita de vieja sabionda y desdentada, que así es como suenan los geckos de la India.


Éste que veis en la foto (me disculpo por la pésima calidad de la imagen, pero el chiquitín andaba demasiado asustado como para rematarle con un "flashazo" en plena cara), es una cría de gecko. Hasta hace un par de días vivía en mi habitación y ya nos habíamos familiarizado el uno con el otro. Con la temeridad que da la juventud, geckito se atrevía a subirse a mi escritorio y a pasearse por entre mis cosas. Yo le observaba de reojillo y él a mí también. El muy pillo llegó a esconderse detrás de un sobre y, asomando tan solo los ojos y una manita, se quedó quietecito y mirándome fijamente durante un buen rato.

Geckito

Hace poco llegó a la habitación su hermano mayor y desalojó a geckito, que ahora vive entre el pasillo y las escaleras. Aquí, mi nuevo compañero de cuarto. Observad cómo con su patita mantiene cerrada la puerta de la terraza, seguramente para que no se abra de un corrientazo dejando escapar algún mosquito.

Big gecko brother

Claro que yo soy rarita, pero puedo comprender que no a todos agraden los lagartos tanto como a mí. Quienes seguramente os resulten más simpáticas, son mis vecinas las ardillas.

Probablemente, el animal más nervioso y huidizo de la jungla. También el más chillón. Todas las mañanas las oigo desgañitarse. Para quien no haya oido nunca expresarse a una ardilla, su grito es lo más parecido al sonido que hacen esas zapatillas deportivas ultramodernas que llevan ahora los niños, esas que tienen ruedas camufladas y más luces que una discoteca, al pisar las baldosas con sus suelas de caucho.

Como los críos, más lindos cuanto más calladitos...


También me codeo con una gran variedad de aves. El pájaro más común en estos parajes es el cuervo, pero también he visto unas cuantas especies de colorido más alegre. El martes pasado, volviendo de la obra, tuve un breve cara a cara con un bellísimo especímen de Martín Pescador. Se quedó quieto unos veinte segundos, dándome el tiempo justo para admirar su poderoso pico, su camisa avellana y chaqué azul turquesa. Desgraciadamente, nada más me vio sacar la cámara de fotos, Martín se fue a pescar al otro lado de la valla...

3 comentarios:

Kara dijo...

Hola :)
NO se si recuerdas a la loca que se sentó a la mesa con vosotros cuando estabais en el crucero :)
Me alegro de ver que tus planes siguen. Yo aun estoy indecisa, pero he empezado a ahorrar :P
Por cierto, yo aqui en sevilla tengo tambien un gecko en mi cocina :)
Son los mejores guardianes, aunque hay que mantenerlos alejados de los gatos

Isabel dijo...

Hola Angeles! Pues claro que me acuerdo de ti, mujer TIC!!! Cómo te va? Me pregunto dónde hará más calor, si aquí o en Sevilla...
Un besazo y recuerdos a Amaya :o)

Anónimo dijo...

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